miércoles, 13 de agosto de 2008

El año que viene Marina D’Or



"El viaje nos quita el refugio. Lejos de los nuestros, de nuestro idioma, privados de todo apoyo, de nuestras máscaras, estamos por completo en la superficie de nosotros mismos". A. Camus

Ya estoy de regreso. Desde la superficie de mí misma. Ya acabé todas mis pastillas y la tos remite. Ahora me siento más integrada en este país. Según la Dirección General de Epidemiología del Ministerio de Salud se han atendido “un millón 193 mil 37 personas por infecciones respiratorias agudas y a 14 mil 328 por neumonías” (la forma de escribir las cifras en los diarios es cachonda). La parte fea es que en este Perú modelo del capitalismo sin trabas han muerto desde abril 153 menores de cinco años de frío. El presidente en persona llama a la población a hacer donaciones para “los hermanos” de las zonas altas (15-20 grados bajo cero) y “supervisa y lidera” caravanas de ayuda humanitaria. ¿El Estado es una ONG? ¿Los marketeros de las ONG trabajan en el Palacio de Gobierno?

Que me lío…En medio de mi flojera me han pasado cosas deliciosas. De estar malita también se aprende. Estando yo con las ojeras expandidas hacia la frente y hasta la barbilla, le pregunto a Lus: ¿Estoy muy blanca no crees? Y ella, mirándome alucinada me responde: “¿Máaaaaaaaas blanca? No se puede”. Todos los blancos son iguales. Nuestra piel les resulta curiosa y basurilla.

Vuelvo a Camus. En algún sitio he leído (suplemento de turismo, probably) que pensaba que para conocer un país había que descubrir cómo se trabajaba, como se amaba y como se moría en él. Supongo que daría por válidas las combinaciones. Cómo morir trabajando. O cómo morir amando. Aquí la mezcla de música ambiente (una sintonía que me ralla mucho: Ritmo romántica: relájate y siente), educación sentimental de telenovela y crónicas de sucesos (policiales here), resulta de lo peor. Titular de la semana pasada: “La mató por prostituta”. Aquí todavía hablan de crímenes pasionales.

¿Se nota que me he pasado tres días en un curso para periodistas contra la violencia de género, pagado por la cooperación española? En el curso sólo sobraba una cosa: los españoles. Han venido cinco (¡¡¡¡¡¡cinco!!!!!), parejita incluida, para poner powerpoints y ofrecer “marcos conceptuales” que los profesionales de aquí conocen sobradamente. Por supuesto han dejado el hotel que les buscaron y se han ido a uno de 250 dólares la noche, porque el otro no era prou digno. Y lo más indignante: los profes españoles se han limitado a dar sus sesiones (chapa) y a largarse de turismo sin molestarse en conocer o escuchar a sus periodistas-alumnos. Argggggg¡!!!!!!! Qué razón tenía el Sendero Luminoso de Vargas LLosa…

“Esta es una guerra y usted es un peón del enemigo de clase (…) Usted ni siquiera se da cuenta de que es un instrumento del imperialismo y del Estado burgués. Y encima se da el lujo de tener buena conciencia, de sentirse la samaritana del Perú”.
Sendero Luminoso a una extranjera de una ONG, en Lituma en los Andes.

Para compensar tanta prepotencia e ignorancia yo me he mantenido bien calladita y sólo he abierto la boca para explicar el caso de Ana Orantes, y porque me han obligado. He aprendido un mogollón (esta palabra nuestra les fascina, me la repiten) del país con ellos, porque eran de todas sus esquinas. Una de las más impactantes: no sólo Tailandia, Cuba o Brasil…en el Cusco!!!! En el Machu Picchu hay turismo sexual con menores. Han sacado a las niñas de las plazas pero las ofrecen en paquetes turísticos con la connivencia de los hoteleros que, of course, no son peruanos…

Además algo impensable en España: en el grupo casi la mitad eran hombres. Los supuestos machos latinos de provincias han empezado a explicar los malos tratos de que habían sido objeto, y a hacer propuestas sobre cómo poner en la agenda de los medios la necesidad de una nueva masculinidad…Han hablado de chicos TLC: Trapea, Limpia y Cocina. Y Calandria tiene un grupo de trabajo en la Municipalidad de Independencia donde señores mayorcetes, exagresores, se han convertido en promotores comunales para la prevención de la violencia de género. ¿Qué tenemos que venir a explicar nosotr@s aquí? Por esas cosas impagables que tiene la vida, en la carpeta de materiales había un artículo de Conchi San Martín, amiga de Barcelona (uhmmmm, aunque este año no vino al Merkadillo de Intercambio de La Flori). Un relato suyo ha sido presentado como ejemplo de tratamiento informativo por las profas peruanas. Va a flipar cuando se lo cuente…

El año que viene me hago un blog desde Marina d’Or. Más acorde con mi edad. Y seguro que está lleno de médicos.

Saluditos personales…

1 Amiga Zulma: un honor recibirla. Cualquier periodista que se defina antes como comunicadora social es especialmente bienvenida en este blog familiar. Colombia está muy presente aquí. Para la derecha de este país es la única América sensata. La demás resulta demasiado subversiva.

2 Royito mon amour…¿Te dije que fui a ver a Gioconda Belli a la Feria Internacional del Libro de Lima? Rajó y rajó contra Daniel Ortega: la revolución sandinista fracasó por machista. Y acaban de inaugurar una exposición sobre las CPR de Guatemala. Mis queridas CPR. Refugio maya que me refugió. Nuestra Centroamérica amada.
Quería regalarte por tu cumple un poema del gran Roque pero la mención que hiciste de tu amiga Maruja me desvió…Han cometido el sacrilegio de convertir en marca (de perfumes) el hermoso canto de Pablo Neruda, pero jamás podrán con sus versos. Tú imagina al “joven guerrero de tiniebla y cobre”.

Amor América
Antes de la peluca y la casaca
fueron los ríos, ríos arteriales,
fueron las cordilleras, en cuya onda raida
el cóndor o la nieve parecían inmóviles:
fue la humedad y la espesura, el trueno
sin nombre todavía, las pampas planetarias.

El hombre tierra fue, vasija, párpado
del barro trémulo, forma de la arcilla,
fue cántaro caribe, piedra chibcha,
copa imperial o silice araucana.
Tierno y sangriento fue, pero en la empuñadura
de su arma de cristal humedecido,
las iniciales de la tierra estaban escritas.

Nadie pudo
recordarlas después: el viento
las olvidó, el idioma del agua
fue enterrado, las claves se perdieron
o se inundaron de silencio o sangre.

No se perdió la vida, hermanos pastorales.
Pero como una rosa salvaje
cayo una gota roja en la espesura
y se apagó una lámpara de tierra.

Yo estoy aquí para contar la historia.
Desde la paz del búfalo
hasta las azotadas arenas
de la tierra final, en las espumas
acumuladas de la luz antártica,
y por las madrigueras despenadas
de la sombría paz venezolana,
te busque, padre mío,
joven guerrero de tiniebla y cobreo
tú, planta nupcial, cabellera indomable,
madre caimán, metálica paloma.

Yo, incásico del legamo,
toqué la piedra y dije:
¿Quién me espera? Y aprete la mano
sobre un puñado de cristal vacío.
Pero anduve entre flores zapotecas
y dulce era la luz como un venado,
y era la sombra como un párpado verde.

Tierra mía sin nombre, sin América,
estambre equinoccial, lanza de púrpura,
tu aroma me trepó por las raíces
hasta la copa que bebía, hasta la más delgada
palabra aún no nacida de mi boca.


miércoles, 6 de agosto de 2008

Out of order


















Esta es mi única aventura desde hace una semana. El viaje de vuelta a Lima fue una pesadilla pero ya no por las curvas, sino por la fiebre y mi flema blandiblup que no me dejaba respirar. El sábado vino un médico emergencista a casa con su ATS que me pinchó y me recetó todo lo de la foto. Bronquitis aguda. Hasta ayer no me ha bajado la fiebre. Estoy adiestrándome en las lides del Ventolín. Es más difícil de lo que parece. Y además el lunes tampax...O me han echado un mal de ojo, o estoy limpiándome de los residuos de esta vida y dos anteriores.
Boris me acompaña, me da calorcito y también la tabarra.

miércoles, 30 de julio de 2008

Males de altura


Foto: Paisaje altoandino a 3.500 metros de altitud, de camino al Pastoruri


¿Hay alguien al otro lado o ya todo el mundo desapareció? Estoy en Huaraz. Donde empiezan Los Andes. En el Callejón de Huaylas, un valle-desfiladero entre las Cordilleras Blanca y Negra, siguiendo el río Santa, a 3090 metros de altura. La Blanca es, al parecer, la Cordillera tropical más alta del mundo, con más de 100 picos entre los que destacan el Huascarán 6768 metros, el segundo pico más alto de América, y el Alpamayo, 5947 metros, “la montaña más bella del mundo”. Desde cualquier esquina se ven cumbres nevadas y particularmente el Huascarán, cuyo pico ayer se ocultaba bajo las nubes.


Esto es e
l paraíso para los que gustan de la escalada (andinismo aquí) y/o el trekking. Uno de esos sitios donde se concentran todos los Josespequeños del mundo, y donde los hombres menos afeminados hablan durante horas de la calidad y la textura de los tejidos. Aún con el sol espatarrante, a todos los guiris atléticos se les ve blancazos o rojazos (depende del tiempo que lleven) al lado de todos sus guías, asistentes, chóferes, porteadores… Este es el último sitio para alguien como yo. La antítesis de mi habitat natural ¡Si San Pere Mártir me parece el Everest! Pero por primera vez en mi vida le he encontrado la utilidad a mis botas de montaña, mi forro y mi cortavientos. Me faltaban los pantalones térmicos para no desentonar con el resto de fauna: por mis muslotes dentro de unos tejanos gastados parece que le he robado a alguien el equipo.


Abro paréntesis. Realidades paralelas en el mundo cyber: a mi derecha tres...¿alemanes? miran páginas de montaña y organizan su próxima salida; a mi izquierda una quechua veinteañera (aquí si lo hablan) hace lo imposible por tranquilizar a su bébe morena mientras moquea y chatea, con un solo dedo, con el papá de la criatura.


Debería estar en un tour disfrutando de las bellezas de este paraíso natural pero estoy en un cyber porque la primera belleza me tumbó: en contra de todos las recomendaciones (aclimatación progresiva a la altura) me subieron al Nevado de Pastoruri, en el Parque Nacional Huascarán, a 5150 metros de altura, y tengo un sorochazo (mal de altura: subir muy alto, muy rápido) de la hostia, evolucionando hacia alguna otra cosa. No os voy a contar por qué hice esa tontería porque es muy largo de explicar, se juntaron el no querer parecer una gringa boba (estoy con la familia de Lus), con el puente de las fiestas patrias y la voracidad turística (sin permisos, sin botellas de oxígeno, sin tiempo).


Me encuentro como el culo. Todo va al ritmo de mi respiración, muy lento, tengo la boca seca , mareo, dolor de cabeza y fiebre...toooooooooooodo. Las ganas horribles de vomitar se me han quitado, pero no tengo fuerzas para mucho más que aporrear el teclado, y me está costando. Después de 7 llamadas finalmente mi seguro médico funcionó y me han atendido de urgencias sin pagar ni un sol, medicinas incluidas. Me había olvidado de que aquí no se venden por cajas , sino por unidades. Y si no curras en algo "formal"(los menos), no hay seguro médico. Así no hay gasto farmacéutico.


La parte buena es que el tratamiento del soroche es ibuprofeno y mate de coca (he descubierto la combinación de sustancias de mi vida), glucosa, chocolate e hidratos de carbono (galletas de chocolate por prescripción médica)... Lástima que no esté de humor para disfrutarlo. Para la infección fantasma, Ciprofloxacino. Ya he mirado todas las webs que hablan del soroche y de los edemas pulmonar y cerebral (mi hipocondría está bailando cumbia de contenta).


Pero antes de este mal de altura hubo otro. Como en la mayoría del mundo sur aquí también la ausencia de estado y la “flexibilidad” neoliberal se entienden divinamente con la informalidad absoluta (viven de ella, de hecho), y el transporte es uno de los sectores donde más se nota. Caótico y salvajemente competitivo, por carreteras en pésimo estado de conservación (o existencia). La diferencia respecto a otros lugares es que en buena parte del Perú las carreteras bordean los Andes, porque no hay ningún pueblo por debajo de los 2000 metros.


No podéis ni imaginaros la cantidad de accidentes que hay. La crónica de sucesos de los periódicos lleva uno o dos diarios. Tanto es así que el Ministerio de Transportes ha tenido que montar la campaña “Tolerancia Cero” (lema multiusos) para tratar de evitarlos. Comprobar que los chóferes tienen carnet, permisos y seguros, o que los buses no se caen a trozos parece buena idea…si no fuera porque las empresas aprietan y los polis están acostumbrados a redondear su sueldo con “colaboraciones”.

Me vine a Huaraz en un “bus ejecutivo semicama” de dos pisos y de una compañía medianamente cara. Creía que la elección era buena…¡De lo peor de mi vida ver desde el segundo piso de un bus los barrancos de hasta 4.000 metros (ni gotita de exageración: consultad Punta de Conococha), por carreteras de un solo carril, sorteando baches! Desde el segundo piso del bus (ahora sé por qué era más barato que el primero) todo se mueve más, y eres la primera en ver la pendiente sin fin, y la última en dejar de verla. Tenía miedo de marearme pero el pánico me lo impedía. Rectísima y agarrada a los brazos de mi asiento-cama, como si fuera salvavidas, me mantuve curva a curva hasta que empezamos a descender, y el chófer empezó a meter caña. Ahí arriba no había música y ni los niños lloraban. Silencio total. Como tengo que volver a Lima de la misma manera, creo que voy a tirar de los diazepanes que no usé para el avión.


De hecho… si no me gustan los aviones, ni los barcos, ni las carreteras imposibles, ¿por qué me voy a lugares extraños donde sé que tendré que tirarme de cabeza contra todos esos miedos? ¿cómo puedo decidir hacerlo si soy incapaz de decidir cosas tan sencillas como ir al gimnasio o apuntarme a inglés? Que alguien me lo explique, por favor.


Mensajito para José Pequeño: los Andes son para ti y no te demores mucho. El cambio climático se está comiendo los glaciares a bocaos. Apenas a dos kilómetros del Pastoruri se sube en bus (¿no pensarías que había hecho una caminata hasta los 5.000 metros?), y como ya han advertido de su desaparición, más turismo masivo para verlo y, de paso, acelerar el proceso con más CO2 de los cacharros menos ecológicos del planeta. El oxímoron del “turismo sostenible”en todo su esplendor.

sábado, 26 de julio de 2008

PERUANIDAD (II)












Para completar el post anterior...


Estas son las imágenes de la peruanidad que contestan al rojoyblanco de la patria oficial. A la izquierda los colores estridentes, como los de las ofertas de precios de nuestras fruterías, que aquí han alcanzado la categoría de símbolo de la cultura popular. A la derecha la única bandera que reconocen los peruanos que recuerdan que este territorio ya tenía un nombre cuando lo rebautizaron los colonizadores: la del Tawantinsuyu, la bandera andina.



"Cholo es vocablo de las islas Barlovento; quiere decir perro, no de los castizos, sino de los muy bellacos gozcones; y los españoles usan del por infamia y vituperio".


Así lo contaba Garcilaso de la Vega en sus Comentarios Reales. Cholo de Xoloitzcuintli, palabra del idioma náhuatl (como nuestra Chichigua) que significa "perros sin pelo" (originarios de México y sagrados para los indígenas). Nomás así se les ocurrió a nuestros ancestros insultar a los nuevos mestizos, y así se continúan insultando entre ellos. Cholo de mierda es como lo peor.

Además de las costumbres y estructuras del racismo, el autoritarismo y el despojo, les dejamos formas perversas de pensarse. En plena efervescencia patriótica lo peruano, lo indígena, lo cholo y la choledad son cuestiones abiertas.




”Eurocentrismo, esa forma de producir subjetividad (imaginario social, memoria histórica y conocimiento) de modo distorsionado y distorsionante, que, aparte de la violencia, es el más eficaz instrumento de control que el capitalismo colonial/moderno tiene para mantener la existencia social de la especie humana dentro de este patrón de poder”. Aníbal Quijano

Los intelectuales se debaten en los blogs entre negarse a aceptar el insulto de cholo... o reivindicarlo como símbolo de identidad. Poder cholo, Choledad privada o Peruanista son bien interesantes. La gente común se define como trigueña, cobriza, mestiza, runa...


Me llevaron al Rompe y raja (la mejor peña del Perú). Estuve conociendo las danzas tradicionales, escuchando canciones que todo el mundo coreaba, y bailando cumbia. Tienen tantos tipos de música como tonalidades de piel. Imposible memorizarlos. Pero una cosa está clara: ¡aquí la gente baila!. Y algunas no veas cómo... Para desestresarse, para divertirse, para enamorarse… Las intelectuales y las feministas de la muerte, saben bailar. Los hombres, saben bailar. Las parejas, bailan.

Y después de verlos saltar a la pista de baile... me pregunta Ibis (con conocimiento de causa porque estuvo un año en Barcelona), de qué nos protegemos tanto. Dice que nuestra incomunicación visual nos convierte en islas en movimiento. Que sólo los viejitos le daban conversación sin sentir que exponían su vida. Que nuestro “no mirar” a la gente oscura (aunque les escrutemos con nuestros rayos x), los hacen sentir transparentes, inexistentes. Que nuestros grupos y nuestras fiestas son búnkers inaccesibles...


Menos mal que por lo menos Virrey Amat ha pasado a la historia de este país como un tipo pasional y romántico: se enamoró perdidamente de una chola muy bella y gran actriz. Ella le dijo que lo aceptaría cuando pusiera la luna a sus pies. El Virrey mandó construir el Paseo de Aguas con una gran fuente en su centro. Una noche de luna llena la llevó hasta allí y, delante del reflejo de la luna en el agua le dijo que allí la tenía: a sus pies. Las nobles envidiosas y blanquitas no se lo perdonaron jamás y ha pasado a la historia como La Perricholi (la perra chola, claro) inaugurándose así una larga tradición de entendimiento cholocatalán.


Incorporándome a esa tradición, acabo con una canción criolla de Luis Abanto Morales. Para un@s, todo un himno, para otr@s, un mal ejemplo de resignación y mal rollo. Podéis opinar. Aquí en una versión rock.



Cholo soy y no me compadezcas


Esas son monedas que no valen nada

y que dan los blancos como quien da plata.

Nosotros los cholos no pedimos nada

pues faltando todo, todo nos alcanza.



Déjame en la puna vivir a mis anchas

trepar por los cerros detrás de mis cabras,

arando la tierra, tejiendo mis ponchos, pastando mis llamas.

Y echar a los vientos la voz de mi quena.



Dices que soy triste,

que quieres que haga.

No dicen ustedes que el cholo es sin alma

y que es como piedra,

sin voz sin palabra

y llora por dentro sin mostrar las lágrimas.



Acaso no fueron los blancos venidos de España
que nos dieron muerte por oro y por plata.

No hubo un tal Pizarro que mató a Atahualpa
tras muchas promesas bonitas y falsas...



Entonces que quieres, que quieres que haga,
que me ponga alegre como día de fiesta
mientras mis hermanos doblan las espaldas
por cuatro centavos que el patrón les paga.


Quieres que me ría mientras mis hermanos son bestias de carga

llevando riquezas que otros se guardan.
Quieres que la risa me ensanche la cara

mientras mis hermanos viven en las montañas como topos,

escarba y escarba mientras se enriquecen los que no trabajan.

Quieres que me alegre mientras mis hermanas

van a casa de ricos lo mismo que esclavas...



¡Cholo soy y no me compadezcas!


Déjame en la puna vivir a mis anchas

trepar por los cerros detrás de mis cabras,

arando la tierra, tejiendo unos ponchos, pastando mis llamas

y echar a los vientos la voz de mi quena.


Déjame tranquilo que aquí la montaña me ofrece sus piedras

acaso más blandas que esas condolencias que tu me regalas...

Cholo soy y no me compadezcas!

viernes, 25 de julio de 2008

PERUANIDAD (I)



Estamos en el mes de la patria y ando saturada de Rojo y Blanco. Es como nuestra navidad publicitaria pero a finales de julio y cambiando el ¡Jojojouuuu! de Santa Claus por ¡Viva el Perú, carajo!. Las banderas y los pins ondean en las fachadas y las solapas. Las autoridades decretan “embanderamiento” por Fiestas Patrias (también les obligan a votar) y si no colocas tu bandera 175 soles de multa: así surgen las tradiciones atávicas (que diría mi Sofía). Todos los centros comerciales lucen escarapelas panorámicas, todas las empresas tienen alguna promoción patriótica, y en las escuelas ensayan desfiles y bailes folklóricos.

Flipante resulta tanto patriotismo en un país como éste, porque esta patria son muchas. Aquí están todas las razas, todos los climas y microclimas, todas las culturas, todas las músicas, todas las especies. Perú afro, Perú oriental chino-japonés, Perú selvática y amazónica, Perú andina de la cara quemada, Perú marinera… Perú es el mundo entero en sus cuatro letras y los dos colores de su bandera… pero el mundo más dramáticamente desigual y marginador.

Santiago Pedraglio comentaba en Perú21 una encuesta reciente donde el 91% de las personas preguntadas, en 16 ciudades, afirmaban estar orgullosas de ser peruanas. ¿Razones? Los recursos naturales, el Machu Picchu, la historia, la gastronomía y los paisajes naturales.

"Harto pasado y “gracia de Dios”, por calificarlo de algún modo. Por cierto, es probable que Machu Picchu y la historia a la que se hace referencia tengan mucho en común; difícilmente tenga que ver con la época republicana o la colonial. Es decir, se trataría de una identificación con la historia pretérita, aquella que, contradictoriamente, muchos peruanos no reconocen como ligada al presente vía, por ejemplo, sus compatriotas quechuahablantes (…).

Dos detalles dan la sensación de que a este orgullo de ser peruano le falta su sal y su pimienta: por un lado, hay mucho de reconocimiento externo; como si no fuera posible reconocer los méritos propios mirándose al espejo, sino que hubiera que apelar al reflejo de lo peruano que se celebra en el exterior: el pasado grandioso, los recursos naturales, los paisajes, la comida, algo que se puede resumir en “me pongo un chullo después de que se lo ponga un gringo”. Y por otro lado, tampoco aparecen características colectivas como la capacidad de emprendimiento, la solidaridad o cualquier otra similar. No se trata de enorgullecerse del “pueblo”, sino de encontrar líneas comunes de comportamiento entre connacionales en las cuales reconocerse y de las cuales alegrarse. Pero claro: quizá es, simplemente, que todavía no existen."

¿Cuánto de esta patria decretada y ficticia es consecuencia de una colonización que se reactualiza permanentemente? Los movimientos sociales acusan al presidente de vendepatrias. La independencia se “les” concedió asegurando que no desaparecieran las costumbres y las estructuras del racismo, el autoritarismo y el despojo. El mestizaje mal llevado y la Lima virreinal, excluyente y privatizadora, lugarteniente del imperio con su poco-estado neoliberal, ahí están. El “¿Por qué no te callas?” de “nuestro” rey va directo al subconsciente de un continente entero.

Ciertamente la soberanía y la unidad se pueden sentir aquí igual que el amor romántico de las telenovelas, con ese sentimentalismo pegajoso y tan nocivo, pero casi nunca se ejercieron social y políticamente. ¿Por qué no? Como dice Víctor Quiroz la modernización en Perú se hizo a golpe de violencia, tortura y maltrato. Quiroz pone un ejemplo foucaltiano e incontestable: la Penintenciaria fue el primer edificio moderno construido en Lima.

Tengo otro ejemplo de anteayer. La Asociación Pro Derechos Humanos-APRODEH expresó su rechazo al Decreto 012-2008-DE/CCFFAA que permite la intervención, uso arbitrario, excesivo y anticonstitucional de armas de fuego, por parte de las Fuerzas Armadas contra la población, en casos de protesta social, delitos comunes y hasta infracciones. Esta norma se suma al Decreto legislativo 982, aprobado también por el Ejecutivo el año pasado, que considera inimputables a los integrantes de las Fuerzas Policiales y Fuerzas Armadas que maten o hieran a ciudadanos en el ejercicio de sus funciones.

INIMPUTABLE, habéis leído bien. Si te mata un poli, en el ejercicio de sus funciones, te jodes. Así se acaba con la conflictividad social y se sigue imponiendo la razón moderna civilizatoria-colonizadora. Así se construye la patria.

Os cuento que las mujeres incas guardaban el cordón umbilical de sus hijos y se lo daban entre comidas, machacadito, a sus hijos cuando se ponían enfermos. Intuición de las células madre en el 1500. ¿Dónde hubieran llegado si les hubiéramos permitido desarrollarse solitos?

MENSAJITO 1
Bechita linda, espero que me leas desde Méjico, y espero que nuestros blogs se entiendan. Nos vamos encontrando, hasta nuestro próximo encuentro.

MENSAJITO 2
Joan, a pesar del tono de autoflagelo no me siento en absoluto culpable. Es otra cosa. Como dice el maestro: ¿De qué sirve escribir valientemente que nos hundimos en la barbarie si no se dice claramente por qué?.

“Para ser revelado, el bien sólo necesita ser bien escuchado, pero la verdad debe ser dicha con astucia y comprendida del mismo modo. Para nosotros, escritores, es importante saber a quién la decimos y quién nos la dice; a los que viven en condiciones intolerables debemos decirles la verdad sobre esas condiciones, y esa verdad debe venirnos de ellos. No nos dirijamos solamente a las gentes de un solo sector: hay otros que evolucionan y se hacen susceptibles de entendernos. Hasta los verdugos son accesibles, con tal que comiencen a temer por sus vidas.

La verdad tiene un tono. Nuestro deber es encontrarlo. Ordinariamente se adopta un tono suave y dolorido: «yo soy incapaz de hacer daño a una mosca». Esto tiene la virtud de hundir en la miseria a quien lo escucha. No trataremos como enemigos a quienes emplean este tono, pero no podrán ser nuestros compañeros de lucha. La verdad es de naturaleza guerrera, y no sólo es enemiga de la mentira, sino de los embusteros.”

B. Brecht (no dejéis de leer el texto completo).

viernes, 18 de julio de 2008

Liderando y amamantando


















Cientos de cosas por contar desde mi último post. Algunas bien surrealistas como que he compartido piqueo con el Ministro de Agricultura peruano, me han entrevistado en la tele regional de Arequipa o que ayer paseaba por la Alameda de Chabuca Granda con Pepe, el salvadoreño que nos acogió en su casa en nuestra primera visita a esta parte del mundo. Justo aquí nos volvimos a encontrar.

Pero por días me he quedado clavado en estas dos fotos: es María Elena Moyano y son imágenes de la exposición de fotos de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, de la Defensoría del Pueblo, una de las pocas instituciones con cierta legitimidad en este país ingobernado por interés económico y desinterés político. Yuyanapaq, Para no olvidar.

En Arequipa, con un centro histórico bonito, marcadamente colonial y bien conservado que, en consecuencia, está siendo colonizado palmo a palmo por negocios de/para extranjeros, encontré una de esas escenas propia de nuestras ferias de turismo: una indígena perfectamente ataviada como tal, tejiendo en el suelo, descalza, en medio de una tienda de souvenirs nivel A y B.

Paréntesis 1: aquí hablan así de las clases sociales, tienen A, B, C, D, E (Alta, Medio Alta, Medio, Medio Baja y Baja).

Paréntesis 2: querría haber hecho esa foto, pero me falta coño para mirar a esa mujer a la cara, ni a través de la pantallita de la cámara…

No me he perdido: es como en Guate. Las culturas indígenas están en el centro de un negociazo espectacular del cual no sólo no se les hace partícipes, sino que convive armónicamente con el racismo institucional y la marginación más absoluta de los pueblos originarios. Y por esa misma razón fueron las principales víctimas durante los años de la violencia. Y siempre peor para las mujeres. Ahora y siempre por los siglos de los siglos.

Fueron víctimas de todos. También de la izquierda iluminada. Las salvajadas del ejército no me sorprendieron demasiado por ya conocidas: por algunas de ellas se está juzgando ahora mismo a Fujimori. Pero las de Sendero Luminoso me dejaron encogido el espíritu. Guerra popular contra el pueblo. El gran líder, Abimael Guzmán, era profesor de filosofía y en nombre de la revolución socialista secuestraba mujeres y niños de pueblos de la selva amazónica para aleccionarlos, dinamitaba los almacenes de los comedores populares que le hacían competencia en el amor del pueblo, y asesinaba de la peor manera a aquellos líderes que no querían alinearse. A la igualdad por el desprecio al otro.

Maria Elena Moyano era una de esas madres que amamanta a sus hijos y a su pueblo. Su historia la conocía. Pero no había conocido su contexto, ni oído su voz. La misma voz que en un susurro debió acompañar a sus bébes (el acento aquí, va ahí), pero que se tornaba huracán en sus proclamas. En la exposición se escucha uno de sus discursos, y todavía resuena en mi cabeza: “Compañeras, compañeras, si tocan a una de nosotras Villa El Salvador se va a levantar”. A pura fuerza y pura vida sonaba ese “compañeras” que repetía, cada tres palabras, a las mujeres de ese otro cerro con historia que es Villa El Salvador. Estaba amenazada y pudo haberse quedado en España, pero volvió a su vida... y la perdió. “Jamás Sendero Luminoso podrá quebrar nuestra lucha y resistencia contra el terror” dijo, y se negó a secundar un paro “armado” de los iluminados. La acribillaron a balazos en un acto público y no contentos con eso dinamitaron su cuerpo.

Un referente para todas las María Elenas posibles. Pero después de reunirme y compartir con mujeres políticas, profesionales y líderes populares, siempre la misma conclusión: la política es sucia, se sufre mucho en ese juego de hombres donde la honestidad se aparca. “Las mujeres son más conscientes de lo que es bueno y malo”. Y así será. Porque amamantan. ¿Pero cómo vamos a cambiar las reglas del juego si no jugamos? “Los hombres son muy astutos; si ven que tienes capacidad te envuelven”. Te envuelven o te dinamitan. Según el caso.

Para completar mi desánimo visité el convento de Santa Catalina y a la momia Juanita. El primero, una ciudadela dentro de una ciudad, fue un convento de clausura donde acabaron encerradas de por vida y por decreto, las segundas hijas de los nobles españoles. Lo peor no era eso: era que entraban con servicio y acompañadas de inditas que entraban con ellas, y morían ahí dentro, sin saber por qué. La momia Juanita es una niña de 12-13 años a la que los incas, previamente atontada con chicha y cocas de coca, mataron de un golpe en la cabeza y enterraron como ofrenda a sus dioses en las cimas de los Andes. Fantástico montón de información para los arqueólogos, antropólogos e historiadores. Putadón para la niña diosa. Las religiones siempre favoreciéndonos.

Días antes había ido al Festival de cortos de Lima y descubrí “Por mis hijos”. Entró fuerte porque era Made in Barcelona: el drama de las peruanas pobres perdidas por las calles de la Bonanova, sin entender la lengua, llegando día sí, día también, a pedirles trabajo a las monjas para que las coloquen en casas, sus conversaciones con sus hijos en el locutorio. Su historia gritaba soledad en letras luminosas. “Nadie te habla. Nadie te pregunta cómo estás, ni se va a tomar un café contigo”. Nos cruzamos con ellas y no las miramos, y nos sorprendemos cuando se abordan unas a otras en el metro, sin conocerse.

“Ser de izquierdas es una especie de facultad, como la memoria. Todos la tenemos en estado de latencia. (..) La prueba de que está ahí, sin embargo, es que en determinadas situaciones aparece. Muchas veces se confunde con el orgullo. Pero hay dos clases de orgullo. Cuando esa facultad no está involucrada, el orgullo es puro amor propio.(…)En cambio, si esa facultad interviene, el orgullo se generaliza. La persona comprende que la ofensa, el abuso, lo que sea, no se lo están haciendo sólo a ella; y se le llenan los pulmones de aire; dice “no puede ser” y las tres palabras vienen de muy lejos, de muchos compañeros caídos, de muchas personas aplastadas, humilladas; y aflora en ella un valor, una determinación con los que no soñaba” (Belén Gopegui).
Amigas y mamis amigas: ser mujer de izquierdas es nuestra historia por continuar.

jueves, 17 de julio de 2008

Galeano forever

Foto de la expo que he visto: "LA PAPA. UN BANQUETE ETERNO" de Jean Loius Gonterre


Hoy en Perú 21, columna de Guillermo Giacosa:

Eduardo Galeano recibió, el 3 de julio de 2008, el título de Ciudadano Ilustre del Mercosur. Creo que fue un pretexto para disfrutar una vez más de su palabra. Sus relatos condensan sentimientos tan profundos que, a veces, es imposible leerlos sin hacer una pausa para que la respiración retome su ritmo.
Contó muchas historias ligadas al dolor de esta región a la que yo siempre quisiera seguir llamando la Patria Grande, a pesar que hoy son tantos los que están dispuestos a rematarla implorando a los buitres que revolotean a su alrededor que bajen a consumar su festín. Pero los pueblos, empecinados en no volverse invisibles, siguen allí con una terquedad que los teóricos del mercado no solo no comprenden sino que combaten, como si en ello se les fuera la vida. Quizá sea así no porque nadie quiera matarlos sino, simplemente, porque para ellos no hay vida sin dividendos, ni patria de la que no se sientan dueños, mientras otros los miran comer.

Dice Galeano que “nuestra región es rica en paradojas” y relata, entre otras muchas, esta historia de Bolivia: Corre 1978, tiempo en que “cinco mujeres voltearon una dictadura militar. Paradójicamente, toda Bolivia se burló de ellas cuando iniciaron su huelga de hambre. Paradójicamente, toda Bolivia terminó ayunando con ellas, hasta que la dictadura cayó. Yo había conocido a una de esas cinco porfiadas, Domitila Barrios, en el pueblo minero de Llallagua. En una asamblea de obreros de las minas, todos hombres, ella se había alzado y había hecho callar a todos. Quiero decirles estito –había dicho–; nuestro enemigo principal no es el imperialismo, ni la burguesía, ni la burocracia. Nuestro enemigo principal es el miedo y lo llevamos adentro.

Y, años después, reencontré a Domitila en Estocolmo. La habían echado de Bolivia y ella había marchado al exilio con sus siete hijos. Domitila estaba muy agradecida de la solidaridad de los suecos y les admiraba la libertad pero ellos le daban pena, tan solitos que estaban, bebiendo solos, comiendo solos, hablando solos. Y les daba consejos: No sean bobos, les decía; júntense. Nosotros, allá en Bolivia, nos juntamos. Aunque sea para pelearnos nos juntamos.

Y cuánta razón tenía. Porque, digo yo: ¿existen los dientes, si no se juntan en la boca? ¿Existen los dedos, si no se juntan en la mano? Juntarnos: y no solo para defender el precio de nuestros productos sino, también, y sobre todo, para defender el valor de nuestros derechos. Bien juntos están, aunque de vez en cuando simulen riñas y disputas, los pocos países ricos que ejercen la arrogancia sobre todos los demás. Su riqueza come pobreza y su arrogancia come miedo. Hace bien poquito, pongamos por caso, Europa aprobó la ley que convierte a los inmigrantes en criminales. Paradoja de paradojas: Europa, que durante siglos ha invadido el mundo, cierra la puerta en las narices de los invadidos, cuando le retribuyen la visita. Y esa ley se ha promulgado con una asombrosa impunidad, que resultaría inexplicable si no estuviéramos acostumbrados a ser comidos y a vivir con miedo”.