viernes, 18 de julio de 2008

Liderando y amamantando


















Cientos de cosas por contar desde mi último post. Algunas bien surrealistas como que he compartido piqueo con el Ministro de Agricultura peruano, me han entrevistado en la tele regional de Arequipa o que ayer paseaba por la Alameda de Chabuca Granda con Pepe, el salvadoreño que nos acogió en su casa en nuestra primera visita a esta parte del mundo. Justo aquí nos volvimos a encontrar.

Pero por días me he quedado clavado en estas dos fotos: es María Elena Moyano y son imágenes de la exposición de fotos de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, de la Defensoría del Pueblo, una de las pocas instituciones con cierta legitimidad en este país ingobernado por interés económico y desinterés político. Yuyanapaq, Para no olvidar.

En Arequipa, con un centro histórico bonito, marcadamente colonial y bien conservado que, en consecuencia, está siendo colonizado palmo a palmo por negocios de/para extranjeros, encontré una de esas escenas propia de nuestras ferias de turismo: una indígena perfectamente ataviada como tal, tejiendo en el suelo, descalza, en medio de una tienda de souvenirs nivel A y B.

Paréntesis 1: aquí hablan así de las clases sociales, tienen A, B, C, D, E (Alta, Medio Alta, Medio, Medio Baja y Baja).

Paréntesis 2: querría haber hecho esa foto, pero me falta coño para mirar a esa mujer a la cara, ni a través de la pantallita de la cámara…

No me he perdido: es como en Guate. Las culturas indígenas están en el centro de un negociazo espectacular del cual no sólo no se les hace partícipes, sino que convive armónicamente con el racismo institucional y la marginación más absoluta de los pueblos originarios. Y por esa misma razón fueron las principales víctimas durante los años de la violencia. Y siempre peor para las mujeres. Ahora y siempre por los siglos de los siglos.

Fueron víctimas de todos. También de la izquierda iluminada. Las salvajadas del ejército no me sorprendieron demasiado por ya conocidas: por algunas de ellas se está juzgando ahora mismo a Fujimori. Pero las de Sendero Luminoso me dejaron encogido el espíritu. Guerra popular contra el pueblo. El gran líder, Abimael Guzmán, era profesor de filosofía y en nombre de la revolución socialista secuestraba mujeres y niños de pueblos de la selva amazónica para aleccionarlos, dinamitaba los almacenes de los comedores populares que le hacían competencia en el amor del pueblo, y asesinaba de la peor manera a aquellos líderes que no querían alinearse. A la igualdad por el desprecio al otro.

Maria Elena Moyano era una de esas madres que amamanta a sus hijos y a su pueblo. Su historia la conocía. Pero no había conocido su contexto, ni oído su voz. La misma voz que en un susurro debió acompañar a sus bébes (el acento aquí, va ahí), pero que se tornaba huracán en sus proclamas. En la exposición se escucha uno de sus discursos, y todavía resuena en mi cabeza: “Compañeras, compañeras, si tocan a una de nosotras Villa El Salvador se va a levantar”. A pura fuerza y pura vida sonaba ese “compañeras” que repetía, cada tres palabras, a las mujeres de ese otro cerro con historia que es Villa El Salvador. Estaba amenazada y pudo haberse quedado en España, pero volvió a su vida... y la perdió. “Jamás Sendero Luminoso podrá quebrar nuestra lucha y resistencia contra el terror” dijo, y se negó a secundar un paro “armado” de los iluminados. La acribillaron a balazos en un acto público y no contentos con eso dinamitaron su cuerpo.

Un referente para todas las María Elenas posibles. Pero después de reunirme y compartir con mujeres políticas, profesionales y líderes populares, siempre la misma conclusión: la política es sucia, se sufre mucho en ese juego de hombres donde la honestidad se aparca. “Las mujeres son más conscientes de lo que es bueno y malo”. Y así será. Porque amamantan. ¿Pero cómo vamos a cambiar las reglas del juego si no jugamos? “Los hombres son muy astutos; si ven que tienes capacidad te envuelven”. Te envuelven o te dinamitan. Según el caso.

Para completar mi desánimo visité el convento de Santa Catalina y a la momia Juanita. El primero, una ciudadela dentro de una ciudad, fue un convento de clausura donde acabaron encerradas de por vida y por decreto, las segundas hijas de los nobles españoles. Lo peor no era eso: era que entraban con servicio y acompañadas de inditas que entraban con ellas, y morían ahí dentro, sin saber por qué. La momia Juanita es una niña de 12-13 años a la que los incas, previamente atontada con chicha y cocas de coca, mataron de un golpe en la cabeza y enterraron como ofrenda a sus dioses en las cimas de los Andes. Fantástico montón de información para los arqueólogos, antropólogos e historiadores. Putadón para la niña diosa. Las religiones siempre favoreciéndonos.

Días antes había ido al Festival de cortos de Lima y descubrí “Por mis hijos”. Entró fuerte porque era Made in Barcelona: el drama de las peruanas pobres perdidas por las calles de la Bonanova, sin entender la lengua, llegando día sí, día también, a pedirles trabajo a las monjas para que las coloquen en casas, sus conversaciones con sus hijos en el locutorio. Su historia gritaba soledad en letras luminosas. “Nadie te habla. Nadie te pregunta cómo estás, ni se va a tomar un café contigo”. Nos cruzamos con ellas y no las miramos, y nos sorprendemos cuando se abordan unas a otras en el metro, sin conocerse.

“Ser de izquierdas es una especie de facultad, como la memoria. Todos la tenemos en estado de latencia. (..) La prueba de que está ahí, sin embargo, es que en determinadas situaciones aparece. Muchas veces se confunde con el orgullo. Pero hay dos clases de orgullo. Cuando esa facultad no está involucrada, el orgullo es puro amor propio.(…)En cambio, si esa facultad interviene, el orgullo se generaliza. La persona comprende que la ofensa, el abuso, lo que sea, no se lo están haciendo sólo a ella; y se le llenan los pulmones de aire; dice “no puede ser” y las tres palabras vienen de muy lejos, de muchos compañeros caídos, de muchas personas aplastadas, humilladas; y aflora en ella un valor, una determinación con los que no soñaba” (Belén Gopegui).
Amigas y mamis amigas: ser mujer de izquierdas es nuestra historia por continuar.

jueves, 17 de julio de 2008

Galeano forever

Foto de la expo que he visto: "LA PAPA. UN BANQUETE ETERNO" de Jean Loius Gonterre


Hoy en Perú 21, columna de Guillermo Giacosa:

Eduardo Galeano recibió, el 3 de julio de 2008, el título de Ciudadano Ilustre del Mercosur. Creo que fue un pretexto para disfrutar una vez más de su palabra. Sus relatos condensan sentimientos tan profundos que, a veces, es imposible leerlos sin hacer una pausa para que la respiración retome su ritmo.
Contó muchas historias ligadas al dolor de esta región a la que yo siempre quisiera seguir llamando la Patria Grande, a pesar que hoy son tantos los que están dispuestos a rematarla implorando a los buitres que revolotean a su alrededor que bajen a consumar su festín. Pero los pueblos, empecinados en no volverse invisibles, siguen allí con una terquedad que los teóricos del mercado no solo no comprenden sino que combaten, como si en ello se les fuera la vida. Quizá sea así no porque nadie quiera matarlos sino, simplemente, porque para ellos no hay vida sin dividendos, ni patria de la que no se sientan dueños, mientras otros los miran comer.

Dice Galeano que “nuestra región es rica en paradojas” y relata, entre otras muchas, esta historia de Bolivia: Corre 1978, tiempo en que “cinco mujeres voltearon una dictadura militar. Paradójicamente, toda Bolivia se burló de ellas cuando iniciaron su huelga de hambre. Paradójicamente, toda Bolivia terminó ayunando con ellas, hasta que la dictadura cayó. Yo había conocido a una de esas cinco porfiadas, Domitila Barrios, en el pueblo minero de Llallagua. En una asamblea de obreros de las minas, todos hombres, ella se había alzado y había hecho callar a todos. Quiero decirles estito –había dicho–; nuestro enemigo principal no es el imperialismo, ni la burguesía, ni la burocracia. Nuestro enemigo principal es el miedo y lo llevamos adentro.

Y, años después, reencontré a Domitila en Estocolmo. La habían echado de Bolivia y ella había marchado al exilio con sus siete hijos. Domitila estaba muy agradecida de la solidaridad de los suecos y les admiraba la libertad pero ellos le daban pena, tan solitos que estaban, bebiendo solos, comiendo solos, hablando solos. Y les daba consejos: No sean bobos, les decía; júntense. Nosotros, allá en Bolivia, nos juntamos. Aunque sea para pelearnos nos juntamos.

Y cuánta razón tenía. Porque, digo yo: ¿existen los dientes, si no se juntan en la boca? ¿Existen los dedos, si no se juntan en la mano? Juntarnos: y no solo para defender el precio de nuestros productos sino, también, y sobre todo, para defender el valor de nuestros derechos. Bien juntos están, aunque de vez en cuando simulen riñas y disputas, los pocos países ricos que ejercen la arrogancia sobre todos los demás. Su riqueza come pobreza y su arrogancia come miedo. Hace bien poquito, pongamos por caso, Europa aprobó la ley que convierte a los inmigrantes en criminales. Paradoja de paradojas: Europa, que durante siglos ha invadido el mundo, cierra la puerta en las narices de los invadidos, cuando le retribuyen la visita. Y esa ley se ha promulgado con una asombrosa impunidad, que resultaría inexplicable si no estuviéramos acostumbrados a ser comidos y a vivir con miedo”.

jueves, 10 de julio de 2008

Oro y plata que cesan siempre jamás



¡Abajo con el cuento de la escalera social!. Sólo hay dos condiciones que permiten subir y bajar de clase a la velocidad del rayo: turista o cooperante internacional. Y si eres las dos cosas a la vez, ni te cuento. ¿Se puede pasar de ser un currito a ser un cliente mimado en tabernas tradicionales, de los cerros a los clubes de jazz, del polvo a los museos? Se puede. ¿Se puede ir de mani en taxi? Se puede. Ya os lo digo yo.

Ayer paro nacional.
Chic@s me he superado: agarré un taxi porque llegaba tarde a la marcha, tuve que presionar al taxista que no quería ir porque la zona estaba cerrada... y al doblar una esquina, y emulando la heroica foto de Tiananmen, nos hemos visto las caras, frente a frente, mi taxi, mi taxista, yo y una tanqueta que lanzaba un humillo blanco que (habéis acertado) eran gases lacrimógenos…Nos los hemos comido por las ventanillas abiertas y el taxista no sabía cómo aparcar porque lloraba, y por que estábamos en medio de gente corriendo. Estábamos a cinco cuadras del Congreso y llegamos justo en el momento en que disolvían la marcha y la gente se escapaba por donde podía. Una vez repuesta de la llorera y del tembleque en las piernas me he puesto a husmear por la zona y he comprobado lo que mi taxista ya me había dicho: la zona estaba sellada y no sólo por columnas de antidisturbios cholos con sus escudos y caballos en todas las cuadras, sino por unas vallas muuuuuuuy disuasorias.

No perdáis tiempo imaginando un escenario de lucha callejera porque la normalidad de la Lima ruidosa y contaminosa se ha impuesto en pocos minutos. La marcha en Lima fue tan "discreta" como las nuestras. Lima no es Perú. Flota sobre el Perú. Y sí: ¡la foto es mía! Después de alguna sugerencia amable off the blog (pilla la puta cámara, me dijeron) la saqué pero comprenderéis que hice mierda de fotos en medio del bakalao. Encontré sin embargo esta pintada en el Parque de la Exposición que es bastante fiel a la imagen de los jovencitos con los que me crucé en la mani, incluida la máscara antigas (ellos sabían).

En el resto del país y sobre todo en algunas regiones de la sierra y la selva sí ha habido paro y detenidos. En cada región las razones eran distintas o sea que la lista sería larga y el post excesivo, pero resumiendo se trata de un rechazo frontal a la política económica del gobierno y a la batería de cambios legislativos (sin consulta al Congreso) que se han aprobado recientemente para adaptar el país al TLC, o sea, para poder seguir vendiéndolo al mejor postor, sin demasiadas complicaciones. Tierras, aguas, bosques, puertos y aeropuertos (¿os acordáis de mi primera taxista?) están afectados y se facilita el trabajo a las empresas mineras y petroleras, contra las cuales las comunidades campesinas ya están en pie de guerra. Sobre todo van a por ellas. Se han tocado leyes para que los inversores puedan entrar en los territorios sin permiso de las comunidades indígenas, y para dar uso agrario a espacios que hasta ahora estaban vedados.

Alán García, pedagógo donde los haya, dice de estas comunidades campesinas que son el perro del hortelano, que ni comen ni dejan comer ya que tienen recursos a los cuales no le sacan partido, y además no permiten que otros se lo saquen (aquí más info). Su idea, original y estratégica es abrir “nuevas áreas para la inversión dentro del país en zonas que, por razones ideológicas, aún permanecían cerradas” (aquí más info)

“Por razones ideológicas”... qué cosa tan horrenda. Esa gente oscura siempre frenando el desarrollo. Lo mismo debió pensar Pizarro cuando se cargó a Atahualpa. En el Museo Arqueológico, acompañando las piezas de orfebrería de la época, encontré esta maravilla:

“Por las faldas de esta cordillera se han hallado grandes mineros de
plata y oro. Y en todo el reino del Perú; y si hubiese quien los sacase hay oro y plata que cesan siempre jamás, porque en la sierra y en los llanos y en los ríos, y por todas partes que caven y busquen hallarán plata y oro. Sin esto, hay gran cantidad de cobre y mayor de hierro por los sacadales y cabezadas de las sierras que abajan a los llanos. En fin se halla plomo y de todos los metales que Dios crio es bien proveido este reino”
Pedro Cieza de León 1541. Crónica del Perú.)


De 1533 hasta ahora, nada ha cambiado. Detrás de las riquezas del Tawantinsuyu que, como bien decía el cronista, no se acaban nunca. Las venas abiertas siempre. Y los Alanes García de turno que no aprenden. En el Museo Arqueológico se recrean las dos salas repletas de piezas de oro y plata, hasta una altura de dos metros, que Atahualpa prometió para que lo liberasen… Igual le dieron garrote y hoy se les estrangula con el TLC y sus variantes.

Atahualpa aceptó bautizarse para no acabar en la hoguera porque entonces no podía convertirse en mallqui y moría definitivamente... ¿Atahualpa está detrás del paro nacional? No seré yo la que alimente esa teoría porque, que me perdonen las divinidades incas de buena voluntad, si yo hubiera vivido entonces... habría sido de las que facilitaron la conquista. El Machu es la capital del imperio, el famoso Camino Inca, la forma de controlarlo, y su arte exquisito y sus avanzadas técnicas agrícolas fueron el fruto todas las culturas que arrasaron a su paso. Voy poco a los museos... pero les saco partido.

¿Por dónde iba? Como quiera que yo he venido aquí a aprender comunicación política, he tenido un recital con la campaña del gobierno contra el paro. Ha incluido desde promesas de pagas para los que no pudieran trabajar, a amenazas de sacar el ejército a la calle. Además el partido del presidente ha enviado a sus cargos a hacer pintadas en los muros y como guinda ha pasado por televisión un spot con imágenes de Montesinos diciendo de los sindicatos convocantes que con la dictadura no se atrevieron. A-lu-ci-nan-te. Lo más mejor de todo es que una cadena de televisión mostró los documentos que confirmaban que el gobierno pasaba la factura del spot al PNUD !!!! ¿Es a esto a lo que se refieren cuando hablan de governance?. El dinero del desarrollo, ya se sabe.

En el blog de un escritor peruano
del Barça llamado Lápiz y martillo (el blog, no el escritor) he encontrado un poema-razón para la huelga, que me da mejor rollo que la idea de un Atahualpa kale-borroka. “No conseguimos evitar el rencor de nuestros hijos en la mesa vacía”.

Y además de estas cosas os cuento que por las mañanas voy teniendo reuniones y que se me acumulan los libros y los papeles, y que me la paso preparando entrevistas y algún viaje…

Respecto a vuestros comentarios on y off the blog…
Los demás miran a sus hijos y dicen que es lo mejor que han hecho. Pues yo tengo amig@s y además mu list@s y sensibles. Qué orgullosa estoy de l@s de siempre... y de las nuevas adquisiciones. Pero creo que me voy a quedar aquí porque sólo me decís cosas bonitas mar mediante. Aprovecho para confirmar que aunque Joan me hace algunos favores con las imágenes (y aunque no lo descarto en el futuro, como no descarto la liposucción), no ha retocado mi foto. Lo juro.

Mensajitos dedicados pero compartibles…
Franky: En el museo os compré la postal de una pieza de cerámica que recrea un parto natural de la época para engrosar vuestra lista de argumentos a favor de esa lucha vuestra (cuéntale a Lúa). Haz el favor de no dejar morir Waslala hasta que yo llegue. ¿Vamos a acabar reuniéndonos en un huerto?

Bibi-Jordi: ¿Os he contado que aquí hay 200 variedades de patata? Hacen festivales de degustación… ¿Llevo algún…qué?, ¿brote, esqueje, semilla?, ¿cómo va eso? ¿cómo “surgen” las patatas? Que alguien con conocimientos de vida vegetal me indique… Me han dicho que venden ayahuasca líquida en el mercado del Cuzco…¿plantamos de eso también?

Amaia: ¿¿¿¿Chicha???? Donde neuronas y años, no chicha. Deberías saberlo. Alguien (¡con camisa de flores!) me entró con la pregunta: ¿vino con su familia? Imagínate qué imagen proyecto. Y mira que he seguido vuestros consejos y procuro hablar bajito y como señorita…

lunes, 7 de julio de 2008

Esto también es Lima



Como “proletaria que muero de universo”, por fin salí de la burbuja y llegué al Perú real. A hora y media de la Lima Northface y Babyalpaca de los turistas. De la Lima donde por 50 dólares puedes saltar 10 minutos en parapente por encima del mar y los rascacielos. Por fin decidí sacar mi cámara…y estaba sin batería. Ayer Luz Arelis, una chiquita de 24 años que la Diputación invitó a Barcelona en abril como lideresa política, me invitó a comer a su casa. Por el camino no paraba de advertirme que se trataba de un barrio muy popular…

Huaycán es un asentamiento urbano, una comunidad autogestionaria de 120.000 familias, un terreno invadido legalmente, uno de los miles de cerros de las afueras de Lima ocupados por la gente que va llegando del campo, desde los años 80. Cuanto más arriba más pobres. Pura subida y puro polvo. Puras cuevas excavadas hacia fuera, en unas laderas sin asomo de verde, en riesgo permanente de desprendimiento o temblor. Un campo de refugiados en vertical. El polvo y el ruido que levantaban los mototaxis (hasta arriba no sube otra cosa) eran los de Mad Max, los de las guerras del fin del mundo. Giraba sobre mí misma intentando encontrar los límites de la miseria en telemascope y casi me da un ataque de risa pensando en los proyectitos de las ONG (aquí hay cientos de ellos, y tienen agua gracias a la cooperación oficial de algún país simpático).

“Miro el dolor del hambriento y veo que su hambre anda tan lejos de mi sufrimiento, que de quedarme ayuno hasta morir, saldría siempre de mi tumba una brizna de yerba al menos”. ¡Qué diferencia con la pobreza rural y con la de antes del arrollador desarrollo!. Con todas las fotos que no hice podría haber ilustrado los folletos de todas las ONG de Barcelona. Estaban todas. Y con un sol de la hostia para que pudiera verlo todo bien clarito. Montones de niños oscuros y medio sucios corriendo detrás de pelotas y cosas varias que rodaban cuesta abajo, cholitas prematuramente envejecidas por el sol y los hijos, viejitos cebolla, con capas y capas de ropa superpuesta y gastada, con sus ojitos chiquitos debajo de unas cejas como nubes de algodón. Y yo esforzándome por no parecer chocada, aplastada y completamente gilipolllas con mi Le Monde Diplomatique en el bolso, y un pastel enorme y blanquísimo en los brazos. Surrealismo trágico.

La mama de “m’hijita Lus” me hizo comida arequipeña deliciosa y su papá, llegado de Huaraz y vendedor de helados hasta que Lus lo ha retirado, me servía Cola local que yo apuraba porque no veas el ají. Hoy el terreno que ocuparon con sus palitos, su estera y su plástico son dos módulos de puro cemento, con la parte de arriba a medio terminar. Allí vive el abuelo, en una estancia de madera con tablones que no sellan, un gallo que cría, un hornillo y su poquita ropa sobre unas cuerdas…Afortunadamente a los sobrinos de Lus (dos niños apadrinados por la institución de unas monjas italianas) la torta de nata falsa no les pareció ningún exotismo pequeñoburgués. En una de las habitaciones de la casa Lus y sus hermanos han montado un ciber con 6 ordenadores, que estaba petado de críos. Críos que, desde este lugar fuera de lugar juegan a los mismos juegos que los nuestros (los vuestros), y tienen los mismos sueños.

Lus me llevó a pasear por el barrio y cuando regresamos Elsa, su mamá, antes de hacerme un anís “para los gases señorita” me preguntó sonriente si me había gustado lo que había visto: ¿qué podía decirle?. Donde yo sólo veía carencias, ellos ven su historia y la de su vida y el camino de 20 años que va de la estera y el plástico... al miniciber. Y eso a pesar de que Huaycán empezó como una aventura prometedora del movimiento popular, y acabó como uno de los escenarios de la guerra interna.

Sendero quería captar a las masas que iban llegando y el ejército colocó una base militar. Según el Informe de la Comisión de la Verdad, “el ejército ejecutó un plan combinado de operaciones clandestinas (rastrillajes, detenciones arbitrarias, etc.) y acciones cívicas (reparto de alimentos, construcción de obras públicas, corte de pelo)”, y las organizaciones populares tuvieron que lidiar con unos y con otros. Unos los amenazaban con quitarles las casas y otros reventaban las camionetas que bajaban a los niños al colegio. Así empezaron aquí las esperanzas de una vida mejor en la ciudad.

Después de visitar un cerro se entiende mejor por qué en Lima no hay negocio sin segureta con chaleco antibalas, no hay edificio sin reja o pinchos, y no se monta una en un carro sin bajar los seguros de las puertas...

Lus me contó que para compartir con Huaycán la idea de que “el Perú avanza” (lema del gobierno, omnipresente), el ejército se apareció un día y repartió 4 kilos de frijol y 2 latas de atún por poblador, e instaló tiendas militares con médicos y dentistas. Esa es la única riqueza macroeconómica que llega hasta el cerro.

En el Pisco, donde el terremoto del año pasado, aún la gente vive en tiendas de la cooperación internacional... pero el ministro israelí cierra acuerdos a unos metros, porque se trata de la zona agroexportadora más importante del país...

Han muerto ya más de 50 personas por frío en las zonas más altas y el gobierno se limita a repartir mantas... que son donaciones de alguna empresa solidaria...

“Rehusad la simetría a buen seguro. / Intervenir en el conflicto”. Hoy en Perú21 Alonso Cueto (“La hora azul”, resulta que el mejor libro sobre el conflicto interno, ya lo traía leído) explica una conversación con su traductora al alemán Elke Wehr. En 1999, después un paseo por la ciudad le dijo que había visto demasiados mendigos, y le preguntó cómo era posible que no se hubieran vuelto todavía guerrilleros. Ahí estamos.

Al caer la noche, desde dentro, el cerro ya no me parecía tan terrible, y a lo lejos, todo de puntitos iluminados, se veía lindo. De hecho, bajando del cerro, con el viento en la cara, cumbia de fondo y el calor humano de la combi (un minibús sobrecargado, of course) sentí un pinchazo de felicidad muy intenso. Las lágrimas querían saltar al vacío. Tuve la sensación total de haber vuelto a casa. A uno de esos momentos que atesoro para cuando me asaltan las dudas sobre mi vida curiosa y equivocada.

Y después de este ataque de lirismo, acabo con dos regalitos…

El de Jordi dM ya está esparcido por el texto, porque no sé si voy a encontrar peluches del poeta cholo y comunista. Son versos de los poemas “Himno a los voluntarios de la república”, “Voy a hablar de la esperanza” y “Trilce”.

Y una cumbia especial de Kevin Johansen para mis “cumbieras intelectuales” Laia, Judith y Amaia, y sobre todo para Ayakumoi atuyom, de regalo de bienvenida a Barcelona. Ponerle oreja.

viernes, 4 de julio de 2008

Aterrizando en el jaguar andino


Es obvio que jairo35 no me conoce (encantada, bienvenido), porque citona lo soy un rato.

Efectivamente el cuento del post anterior fue recopilado por Jose María Arguedas pero yo lo descubrí en “El factor asco”, libro al que le he dedicado toda mi semana: no fue KLM que me aterrizó aquí, ha sido este libro y además dándome algunos claves comunicativas de las que vine a buscar, esto es, cómo algunos discursos mantienen “al otro” en una posición inferior y como aquí estos discursos arrancan del virreinato y la época colonial. Las editoriales de nuestros periódicos y la publicidad de nuestras ONGD conecta con eso.

Fui a la presentación del libro el lunes tarde, al Centro Cultural de la Universidad Católica, uno de los lugares de encuentro de la intelligentsia de este país, y flipé en colores. Después de escucharlos disertar sobre “los pobres” de su país con la misma distancia que lo hacemos nosotros, pero entre referencias a Lacan y Kristeva, y después de respirar toda la semana la cultura de “nuevo rico” que inunda a ésta la capital del “jaguar andino” (Alán García dixit, hay que ser hortera), me pregunté seriamente que coño hace aquí la cooperación internacional.

La respuesta me la di el martes que fui al Centro Cultural de España, sede de nuestra AECID: montamos festivales de cine con el Departamento de Estado de Estados Unidos. Gracias a esta maravillosa armonía ví Cyrano Fernández gratis y lloré como una idiota (supongo que me hacía falta) con el final que ya conocía. Este Cyrano está 100 veces más bueno que Depardieu. Es un líder de las favelas venezolanas que usa la pipa y las palabras con la misma destreza. Highly recomendable. Y otra cosa comprobé en la sede de la AECID, y he ratificado hablando con todas las oenegeneras de este lado: somos los únicos primos que no vivimos de puta madre a cuenta de la ayuda internacional.

Mi Toni querido, mi LonelyPlanet con patas, aquél que lo sabe todo de todas partes, me ha mandado un examen para comprobar mi conocimiento de Lima, después de una semana, y debo decir que lo he suspendido. Definitivamente no sirvo para turista: el miércoles organicé mi tarde para ir al museo de arte contemporáneo... y era el día de descanso. Soy la antiturista. Mi cámara no quiere salir de casa.

Sucede que salí corriendo hasta este país y no sabía adónde venía. Toda esta semana me he estado enterando. Un poco avergonzada de querer utilizarlo, sin conocerlo. O conociendo sólo sus tópicos. Así perpetuamos nuestro espíritu colonizador, así seguimos tratando a los otros... Me he estado empapando con muchas horas de lectura y de conversaciones con todas las caras que había detrás de los teléfonos que traía. Y no acabo de metabolizarlo todo, porque este lugar es complejo y fascinante...

Además de sentirme supercercana culturalmente a la gente que voy conociendo, ya me ha quedado claro que el Pisco souer y el cebiche de aquí son los mejores del mundo, y ya he comido anticuchos (corazón de vaca) y unos picarones deliciosos en una terraza de la Bajada de los Baños en Barranco, mirando a la punta del Callao, con los dedos llenos de miel (“aplástelos en la miel señorita, revuélvalos, mánchese, esa es la tradición”). Además me vine sin secador y no lo echo de menos porque !!!!! ha salido el sol ¡!!!!!. Un pokito. Otra cosa bacán de la muerte es que puedo cruzar la ciudad entera en taxi por dos euros y descubrí que aquí la estevia es superbarata (como no ando una mierda, tengo que compensar; mis lógicas, ya se sabe). En todas partes está señalizada la zona segura en caso de "temblor" y tengo localizado un servicio de urgencias psiquiátricas.

VERY IMPORTANT also. Debo presentarme diciendo “mi nombre es Montse”, no “soy monse”. ¡!!!!!!!!!!!!!!Monse significa aburrido barra aburrida!!!!!!!!!!!!!!!! Hay hasta una categoría de chistes monse…

Lo siento Toni: esto es lo único que soy capaz de descubrir yo sola en una semana...

Aunque también me ha quedado más que claro el racismo de la city para con el resto del país, que son por lo menos otros 3 Perús (la selva, la costa y la sierra), y la esquizofrenia de querer marcar “la peruanidad” al tiempo que se venden el país a trozos (“a peso, les faltó vendernos”, dice Ibis, y así sería seguro, si necesitásemos de manera apremiante mano de obra). Este paisito es, ahora mismo, junto a Colombia, la reserva espiritual del neoliberalismo salvaje y la pica en Flandes de los USA para reconquistar el continente: no por casualidad McCain estaba en Colombia para recibir a la Betancourt y crecen las sospechas de la instalación de una base militar en Ayacucho. Mientras, crece el descontento en el Perú atrasado porque la supuesta riqueza que se está produciendo no les llega, y al tiempo se descubren nuevas fosas comunes. No salgo del asombro de mi ignorancia: aquí también hubo genocidio de indígenas, como en Guate, en los 80…pero bajo un gobierno supuestamente democrático. ¿Por qué yo no sabía eso?

Dos cuentos sobre Perú que lo explican muy bien. El de la Inca Kola y el del guano.
Perú es el único país del mundo donde la Coca Cola nunca se ha vendido más que el refresco nacional. Inca Kola representaba el orgullo patrio. Pero si no puedes con tu enemigo…cómpratelo! Ahora es de la Coca Cola Company, aunque en las botellas de color amarillo lima se cuidan mucho de ponerlo.

Respecto al guano
, hasta la mierda de pájaro se la llevaron toda. Cuando en 1852 se descubrieron las islas Lobos, en la costa norte, y sus reservas de guano, el gobierno de los Estados decidió que puesto que las islas no habían sido ocupadas por Perú, los ciudadanos norteamericanos podían explotar la valiosa materia, protegidos militarmente si era preciso (no suena eso como a... Irak?). La situación estuvo a punto de originar una guerra entre ambos países, pero Perú finalmente permitió que los barcos de EEUU circularan libremente, y así hasta que se descubrieron los fertilizantes artificiales que, después, apuntalarían el negocio de la agroexportación y los transgénicos. Hoy que el guano vuelve a tener interés estratégico, ya casi no queda… Menos mal que Laura Restrepo escribió la fantástica "La isla de la pasión", para que quede constancia de que el guano existió y movió el mundo.

Joder con la reflexión: llevo tres horas en el ciber!!!!!
Menos mal que me han dado una tarjeta de fidelidad y me regalan horas de conexión… No es tiempo perdido. Otro día le entro al mundociber. Estoy convencida de que es en estos cubículos cutres de cualquier parte del mundo, donde se generan y circulan la mayor parte de las historias interesantes de este planeta. Le sigo la pista particularmente a una mujerona cincuentona, morenísima y rotunda, que se comunica cada día con algún enamorado de a saber dónde. Como todos los PC tienen cámara, le hace gestos, se toca, le sonríe…y tienen broncas porque cada vez que alguien pasa por detrás se pone celoso…¡Estoy enganchada a ellos!

A pesar de que estoy entretenida, tengo ratitos de soledad punzante. De esa que vine a buscar, pero con la que tengo que aprender a convivir. Necesito vuestros mensajitos. Me faltan algunos. Por cierto…¿cómo voy a construir redes si sois todos tan tímidos y sólo me habláis off the blog?

Me llamaron de España a las 7 de la mañana, me emocioné… era Movistar para venderme un móvil. Hasta aquí llega el acoso telefónico. Mira que procuré ser amable con el muchacho latino, pero cuando le dije que no gracias y me preguntó ¿qué parte de lo que le expliqué no ha entendido? Arrrrggggggggggg!!!!!!!!!!!!!! Los odio. Mira que soy una consumidora fiel por lela y despreocupada, pero juro que cuando llegue me cambio de compañía.

Besitos especiales pa la Telita, por ser tan metódica y enseñarme algunas cosas imprescindibles, y a la mamá Carro, por saber lo que valen los cuentos.

miércoles, 2 de julio de 2008

Un cuento quechua




El sueño del pongo

Un hombrecito se encaminó a la casa-hacienda de su patrón. Como era siervo iba a cumplir el turno de pongo, de sirviente en la gran residencia. Era pequeño, de cuerpo miserable, de ánimo débil, todo lamentable; sus ropas viejas.

El gran señor, patrón de la hacienda, no pudo contener la risa cuando el hombrecito lo saludo en el corredor de la residencia.
- ¿Eres gente u otra cosa? - le preguntó delante de todos los hombres y mujeres que estaban de servicio.
Humillándose, el pongo contestó. Atemorizado, con los ojos helados, se quedó de pie.

-¡A ver! - dijo el patrón - por lo menos sabrá lavar ollas, siquiera podrá manejar la escoba, con esas sus manos que parece que no son nada. ¡Llévate esta inmundicia! - ordenó al mandón de la hacienda. Arrodillándose, el pongo le besó las manos al patrón y, todo agachado, siguió al mandón hasta la cocina.

El hombrecito tenía el cuerpo pequeño, sus fuerzas eran sin embargo como las de un hombre común. Todo cuanto le ordenaban hacer lo hacía bien. Pero había un poco como de espanto en su rostro; algunos siervos se reían de verlo así, otros lo compadecían. "Huérfano de huérfanos; hijo del viento de la luna debe ser el frío de sus ojos, el corazón pura tristeza", había dicho la mestiza cocinera, viéndolo.

El hombrecito no hablaba con nadie; trabajaba callado; comía en silencio. Todo cuanto le ordenaban, cumplía. "Sí, papacito; sí, mamacita", era cuanto solía decir.

Quizá a causa de tener una cierta expresión de espanto, y por su ropa tan haraposa y acaso, también porque quería hablar, el patrón sintió un especial desprecio por el hombrecito. Al anochecer, cuando los siervos se reunían para rezar el Ave María, en el corredor de la casa-hacienda, a esa hora, el patrón martirizaba siempre al pongo delante de toda la servidumbre; lo sacudía como a un trozo de pellejo.

Lo empujaba de la cabeza y lo obligaba a que se arrodillara y, así, cuando ya estaba hincado, le daba golpes suaves en la cara.
Creo que eres perro. ¡Ladra! - le decía.

Ponte en cuatro patas - le ordenaba entonces-
El pongo obedecía, y daba unos pasos en cuatro pies.

Trota de costado, como perro - seguía ordenándole el hacendado.
El hombrecito sabía correr imitando a los perros pequeños de la puna.

El patrón reía de muy buena gana; la risa le sacudía todo el cuerpo.
¡Regresa! - le gritaba cuando el sirviente alcanzaba trotando el extremo del gran corredor.
El pongo volvía, corriendo de costadito. Llegaba fatigado.

Algunos de sus semejantes, siervos, rezaban mientras tanto el Ave María, despacio, como viento interior en el corazón.
¡Alza las orejas ahora, vizcacha! ¡Vizcacha eres! - mandaba el señor al cansado hombrecito.
- Siéntate en dos patas; empalma las manos.
Como si en el vientre de su madre hubiera sufrido la influencia modelante de alguna vizcacha, el pongo imitaba exactamente la figura de uno de estos animalitos, cuando permanecen quietos, como orando sobre las rocas. Pero no podía alzar las orejas. Golpeándolo con la bota, sin patearlo fuerte, el patrón derribaba al hombrecito sobre el piso de ladrillo del corredor.

Recemos el Padrenuestro - decía luego el patrón a sus indios, que esperaban en fila.
El pongo se levantaba a pocos, y no podía rezar porque no estaba en el lugar que le correspondía ni ese lugar correspondía a nadie.

En el oscurecer, los siervos bajaban del corredor al patio y se dirigían al caserío de la hacienda.
¡Vete pancita! - solía ordenar, después, el patrón al pongo.
Y así, todos los días, el patrón hacía revolcarse a su nuevo pongo, delante de la servidumbre.

Pero... una tarde, a la hora del Ave María, cuando el corredor estaba colmado de toda la gente de la hacienda, cuando el patrón empezó a mirar al pongo con sus densos ojos, ése, ese hombrecito, habló muy claramente. Su rostro seguía un poco espantado.
Gran señor, dame tu licencia; padrecito mío, quiero hablarte - dijo.

El patrón no oyó lo que oía.
¿Qué? ¿Tú eres quien ha hablado u otro? - preguntó.
Tu licencia, padrecito, para hablarte. Es a ti a quien quiero hablarte - repitió el pongo.
Habla... si puedes - contestó el hacendado.

Padre mío, señor mío, corazón mío - empezó a hablar el hombrecito -. Soñé anoche que habíamos muerto los dos juntos; juntos habíamos muerto.

¿Conmigo? ¿Tú? Cuenta todo, indio - le dijo el gran patrón.
Como éramos hombres muertos, señor mío, aparecimos desnudos. Los dos juntos; desnudos ante nuestro gran Padre San Francisco.

¿Y después? ¡Habla! - ordenó el patrón, entre enojado e inquieto por la curiosidad.
Viéndonos muertos, desnudos, juntos, nuestro gran Padre San Francisco nos examinó con sus ojos que alcanzan y miden no sabemos hasta qué distancia. A ti y a mí nos examinaba, pensando, creo, el corazón de cada uno y lo que éramos y lo que somos. Como hombre rico y grande, tú enfrentabas esos ojos, padre mío.

¿Y tú?
No puedo saber cómo estuve, gran señor. Yo no puedo saber lo que valgo.

Bueno, sigue contando.
Entonces, después, nuestro Padre dijo con su boca: "De todos los ángeles, el más hermoso, que venga. A ese incomparable que lo acompañe otro ángel pequeño, que sea también el más hermoso. Que el ángel pequeño traiga una copa de oro, y la copa de oro llena de la miel de chancaca más transparente".

¿Y entonces? - preguntó el patrón.
Los indios siervos oían, oían al pongo, con atención sin cuenta pero temerosos.
Dueño mío: apenas nuestro gran Padre San Francisco dio la orden, apareció un ángel, brillando, alto como el sol; vino hasta llegar delante de nuestro Padre, caminando despacio. Detrás del ángel mayor marchaba otro pequeño, bello, de luz suave como el resplandor de las flores. Traía en las manos una copa de oro.

¿Y entonces? - repitió el patrón.
"Angel mayor: cubre a este caballero con la miel que está en la copa de oro; que tus manos sean como plumas cuando pasen sobre el cuerpo del hombre", diciendo, ordenó nuestro gran Padre. Y así, el ángel excelso, levantando la miel con sus manos, enlució tu cuerpecito, todo, desde la cabeza hasta las uñas de los pies. Y te erguiste, solo; en el resplandor del cielo la luz de tu cuerpo sobresalía, como si estuviera hecho de oro, transparente.

Así tenía que ser - dijo el patrón, y luego preguntó:
¿Y a ti?

Cuando tú brillabas en el cielo, nuestro Gran Padre San Francisco volvió a ordenar: "Que de todos los ángeles del cielo venga el de menos valer, el más ordinario. Que ese ángel traiga en un tarro de gasolina excremento humano".

¿Y entonces?
Un ángel que ya no valía, viejo, de patas escamosas, al que no le alcanzaban las fuerzas para mantener las alas en su sitio, llegó ante nuestro gran Padre; llegó bien cansado, con las alas chorreadas, trayendo en las manos un tarro grande. "Oye viejo - ordenó nuestro gran Padre a ese pobre ángel -, embadurna el cuerpo de este hombrecito con el excremento que hay en esa lata que has traído; todo el cuerpo, de cualquier manera; cúbrelo como puedas. ¡Rápido!". Entonces, con sus manos nudosas, el ángel viejo, sacando el excremento de la lata, me cubrió, desigual, el cuerpo, así como se echa barro en la pared de una casa ordinaria, sin cuidado. Y aparecí avergonzado, en la luz del cielo, apestando...

Así mismo tenía que ser - afirmó el patrón. - ¡Continúa! ¿O todo concluye allí?
No, padrecito mío, señor mío. Cuando nuevamente, aunque ya de otro modo, nos vimos juntos, los dos, ante nuestro Gran padre San Francisco, él volvió a mirarnos, también nuevamente, ya a ti ya a mi, largo rato. Con sus ojos que colmaban el cielo, no sé hasta qué honduras nos alcanzó, juntando la noche con el día, el olvido con la memoria. Y luego dijo: "Todo cuanto los ángeles debían hacer con ustedes ya está hecho. Ahora ¡lámanse el uno al otro! Despacio, por mucho tiempo". El viejo ángel rejuveneció a esa misma hora; sus alas recuperaron su color negro, su gran fuerza. Nuestro Padre le encomendó vigilar que su voluntad se cumpliera.
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Lectura infantil dedicada specially a Iu y Biel por su final de curso. El final escatológico seguro les gusta y es adaptable a otras situaciones y realidades.

Lectura adulta
Según la Comisión de la Verdad entre 1980 y 2000 hubo en este país 70.000 muertos. De cada cuatro víctimas, tres fueron campesinos o campesinas cuya lengua materna era el quechua.

El estudio 'Pobreza, desigualdad y desarrollo en el Perú', recién publicado, de Intermón, revela la existencia de dos millones de analfabetos en el país, la mayoría de los cuales tienen origen indígena. Se resalta como una mejora en cuanto a la inclusión de la población quechua en la sociedad peruana que dos congresistas prestaron juramento en este idioma en 2006 por primera vez, en 180 años de vida republicana.

Endevinalla final: ¿Qué lamerán los editorialistas de El País en el cielo indígena? Akí la respuesta.

lunes, 30 de junio de 2008

La garúa y lo bacán



Perdonadme la foto. Aún no ha sacado mi cámara de casa. Hoy hay que hablar de estos dos tipos feos. De los compinches de la última dictadura peruana que hoy se han visto por primera vez las caras en el juicio a Fujimori, ocho años después de que ambos salieran por patas del país. Montesinos, ex jefe de los espías peruanos y otro de esos "es un hijo de puta pero es nuestro hijo de puta" de los yanquees, de los cuales la historia latinoamericana está repletita, ha dicho por supuesto que su exjefe Fuji no tiene nada que ver con las matanzas y violaciones de los derechos humanos de las que se le acusa. Faltaría más.

Lo único bueno es que como dice el director de Perú21 es que ahí están los dos: uno en el banquillo y otro ya en la cárcel. Tarde pero se puede juzgar crímenes de Estado.

"El emplazamiento de Lima le confiere un clima y unas condiciones medioambientales que sólo pueden describirse como espantosas. Desde abril hasta diciembre la niebla costera, conocida como garúa, tapa el sol y cubre las calles de la ciudad con un afina bruma gris. A menos que se pinten todos los años , los edificios no tardan en adquirir una palidez fantasmaaaaaaaaaaaaaaaal...". Esta es la descripción que hace la Lonely Planet de Lima. No es tan terrible pero no sube precisamente la moral este gris pegajoso.

Pero Lima tiene muchas cosas bacán, que es como aquí se dice guay.
El mar siempre es el mar y la supercosta que va de Callao a Chorrillos es impresionante aunque el horizonte resulte azul apagadito. La ciudad entera se tira a mirarlo el fin de semana y yo con ellos. He pasado el finde en Miraflores y Barranco, los barrios pitucos de Lima. O sea, los pijos. En sus miradores y terrazas entiendes eso de por encima del nivel del mar.. Superporencima. Imaginaros el Mediterráneo a los pies del Tibidabo o un barranco enorme debajo del Mirablau. Pues así es el malecón limeño.

Algunas otras cosas bacán son google en quechua (para que sigáis investigando), http://www.google.com.pe/, la Casa Tomada, una librería-bar con el nombre del "fantástico" cuento de Cortázar, y el cine subtitulado. Aquí todas las pelis, para todos los públicos, tienen subtítulos.

El sábado, después de comer con Rosa María, me fui al cine con ella y sus amigas. Con las chicas de oro. Yo era la superbaby. Me lo pasé teta con las señoras de la alta sociedad, todas ellas viudas de artistas reconocidos, y con unas vidas fascinantes. No os cuento cómo rajaban de algunos miembros del gobierno que, of course, conocían. La peli, eso sí, horrorosa, no la veáis (El fin de los tiempos) y el lugar donde se ubicaba el cine, del estilo: Larco Mar, un centro comercial de Miraflores, pretencioso y superestándar.

Ayer la pasé en Barranco. El barrio bohemio. Cumplí con la tradición y pasé corriendo y sin respirar el Puente de los Suspiros, pidiendo un deseo. Eliana, otro contacto que me traje, vive en este precioso barrio y también me invitó a su casa. Y además conocí a Ibis que vivirá también en casa y que, de hecho, me había facilitado el contacto con ella. Eliana e Ibis. Las dos un encanto.

Impresionante el sentido de la acogida de esta gente. No es ninguna novedad pero pasan los años y los viajes e igual, sin conocerte de nada te llevan a casa, te ofrecen aquella en la que ellas van a vivir, te cuentan su vida, te ofrecen enseguida los libros que te pueden interesar o te presentan a sus amigas. Te acompañan a casa en coche o te llaman al rato, si te fuiste en taxi, para ver si llegaste bien. Y mientras nosotros los tratamos como puros problemas, los encerramos y los devolvemos a su país. ¿En qué momento nos empezamos a convertir en seres moralmente renacuajos? Hoy más que hace una semana me avergüenza profundamente ser europea.

Pero volvamos a lo bacán...
Ya me acabé mi primera novela. El padre de Blancanieves, de la Gopegui. La única escritora abiertamente anticapitalista. Otro día os copio unas citas porque hay que leerla pero, at the moment, sólo una preguntita: ¿preferís ser el padre de Blancanieves, que callándose permitió que la madrastra ordenara cargársela...o el sirviente que supo desobedecer a la madrastra y dejó escapar a Blancanieves, llevando el hígado y los pulmones de un jabalí como falsa prueba del crimen? Quizás no tenemos que andar buscando cuentos políticamente correctos... sino leer los clásicos, de otra manera.

Acabo presentándoos las ONG de Eliana y de Bethsabé. En esta semana que imagino de tanta testosterona (vale, lo confieso, me he ido metiendo en bares para ver cómo iba "la Roja"), os paso un artículo de publicidad y masculinidad que ha escrito mi preciosa casera.

Dos mensajitos en clave abierta...

Joan: te quiero. Como ya te he dicho otras veces, lástima que te hayas entregado al dibujo, deberías escribir más...

Pepa: eres la mejor. Lo de tejedora de redes me ha gustado tanto como el punto de libro de la gatita curiosa. Siempre aciertas a definirme. La Ara efectivamente es una capulla pero que no se me olvide para las dos: en Buenos Aires tenéis que ir a bailar tango a "Simón en su laberinto" en el barrio de San Telmo o a "Entre nosotros". Que Mariana Falcón os dé unas clases. A Judith le va a encantar.